Los Exo: ¿artefactos o dioses ocultos? Mi teoría después de tres relecturas

 Si hay un misterio en el Continuus Nexus que me quita el sueño, son los Exo. Desde que aparecieron por primera vez en Aqueron, he intentado descifrar si Tolmarher los creó como simples artefactos de tecnología imposible… o si, en realidad, son algo mucho más inquietante: dioses ocultos.

No es una pregunta fácil. De hecho, es de esas que se vuelven más complejas mientras más lees. Y créanme, llevo tres relecturas completas de la saga, marcando páginas, subrayando frases y llenando mi escritorio en Chapinero de cuadernos con diagramas y conexiones.

Tecnología que respira

Tolmarher describe a los Exo con un detalle que parece clínico, casi ingenieril… hasta que no lo es. Porque hay momentos en que dejan de comportarse como máquinas y reaccionan como si entendieran lo que ocurre.

En El Navegante, un Exo cambia de forma de manera espontánea cuando Mayra lo toca. Ningún mecanismo programado debería reaccionar así a un simple contacto, a menos que haya un nivel de conciencia involucrado.

Eso me hizo pensar en las antiguas leyendas precolombinas que mencionan “objetos que beben la esencia de quien los sostiene” para despertar. Tal vez no sea una coincidencia.

Artefactos de otro tiempo… o de otro plano

La teoría oficial dentro del lore es que los Exo son reliquias de civilizaciones desaparecidas, restos de una tecnología tan avanzada que parece magia. Pero, ¿y si no vienen del pasado… sino de otro plano de existencia?

En Eternum, La Conjunción Infernal, hay un pasaje donde un personaje describe la sensación de estar “ante una mirada que no estaba allí hace un segundo”. ¿Cómo puede un artefacto mirar?

Me recuerda a los relatos sumerios sobre los me, objetos divinos que contenían leyes cósmicas y voluntades propias. Los dioses los usaban para moldear el orden del mundo… y a veces para destruirlo.

La voluntad de los Exo

En todas mis relecturas, he encontrado un patrón: los Exo no aparecen en cualquier momento. Siempre lo hacen en situaciones donde su presencia cambia el curso de los acontecimientos. No son herramientas pasivas; tienen agenda.

¿Están guiando a los personajes hacia un propósito mayor? ¿O simplemente utilizan a los humanos como medios para alcanzar sus propios fines?

¿Dioses olvidados?

Aquí entra mi teoría más arriesgada: los Exo no serían máquinas creadas por alguien… sino los restos petrificados de entidades que alguna vez caminaron entre estrellas y universos. En cierto modo, serían dioses olvidados, encapsulados en formas que les permiten seguir influyendo, aunque ya no tengan cuerpos propios.

Tal vez por eso algunos personajes sienten reverencia y otros, un miedo visceral, al tocarlos.

Preguntas sin respuesta (por ahora)

Mientras escribo esto, la lluvia golpea fuerte las ventanas y pienso que no importa cuántas veces vuelva a leer la saga: los Exo seguirán siendo un acertijo. Y quizás eso es lo que Tolmarher quiere, que nosotros, los lectores, sintamos lo mismo que sienten sus personajes: que estamos tratando con algo que no entendemos, pero que nos observa… y que nunca olvida.

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